Cárceles privadas, no debemos mantener criminales
Dentro del extenso mundo de las privatizaciones existe una que me parece particularmente interesante e importante, el sector carcelario. La existencia de prisiones públicas es algo que se toma como normal a pesar de los problemas que acarrea. Estoy firmemente convencido de que la existencia de cárceles privadas sería sumamente beneficioso .En el presente artículo buscó exponer el por qué considero que el estatus de las cárceles como públicas es inmoral y por qué deberíamos avanzar hacia su privatización y de qué modo deberían funcionar.
2. El sistema de prisiones estatal es indeseable
El primer paso es entender el porqué alguien se vuelve un prisionero. Este hecho sucede porque ese individuo realizó un acto que fue perjudicial para otro individuo, o en su defecto un conjunto de individuos. Dicho esto la inmoralidad del sistema de prisiones públicas surge de su financiamiento. Al pagar la estadía de los prisioneros en la cárcel lo que se logra es que aquellos que se vieron perjudicados por el criminal, también sean quienes pagan su comida, agua, electricidad, entretenimiento, y todo aquello a lo que tenga acceso durante su estadía en prisión. Esto constituye un acto violento que lo único que hace es seguir exprimiendo a los pagadores de impuestos.
Pero es que además de esto el sistema penitenciario funciona como un arma para hacer política muy peligrosa. Con el sistema penitenciario bajo control estatal los políticos cuentan con la capacidad de fomentar políticas abolicionistas donde se toma al criminal como la víctima. Esta idea surge de que el criminal realiza ese tipo de actividades porque son las oportunidades que tuvo y por esta razón las penas deben ser reducidas, sin embargo esto constituye un error. Como primer punto al justificar a los criminales por haber experimentado situaciones de indeseables se está dejando de lado a todos aquellos individuos que habiendo vivido esas mismas situaciones logran subsistir sin necesidad de cometer crímenes. Y en segundo lugar las políticas abolicionistas sólo logran incentivar que se cometan crímenes. Como decía Gary Becker, cuando a una actividad se le baja el costo o se le sube el beneficio esa actividad se expande. Está claro que la disminución de penas, el tratar al criminal como víctima o cualquier propuesta por el estilo solo conlleva a una ampliación de las actividades criminales.
2.Cárceles privadas, la solución al sistema estatal
Sobre las cárceles privadas estas serían administradas por todo aquel individuo o conjunto de individuos que desee obtener rendimientos a base del trabajo de los convictos. Pero es que además empresas privadas de seguridad podrían ofrecer este servicio. Siendo que los propios empleados de la empresa se encargarían de supervisar la cárcel y mantener el orden en caso de disputas.
Ahora bien, dicho esto lo que nos corresponde es explicar el funcionamiento de estas cárceles privadas. Lo primero es la elección de la cárcel. Queda claro que la elección por parte tanto de víctimas como de criminales es indeseable. En el primer caso si bien las condenas se volverían más duras aquellos que ingresen en el sistema por error recibirán también dichas penas. Por otro lado si son elegidas por los criminales las condenas tenderán a ser más laxas para atraer a la mayor cantidad de estos. Por esto considero que la mejor opción es la elección por parte del juez que administre el juicio. Esto permitiría eliminar la parcialidad a la hora de establecer la cárcel además de permitir la segregación por parte del juez de los criminales, pudiendo enviar a aquellos que cometan crímenes más graves a prisiones mas duras y a quienes cometan crímenes de un grado menor a prisiones, si bien más duras que una convencional por el trabajo a realizar, más laxas en comparación con otras del sistema.
Ahora bien, el financiamiento de estas cárceles puede incluir más o menos métodos. La principal fuente de ingresos sería el trabajo de los reclusos. Estos, además de mantener las instalaciones de la prisión, deberán realizar actividades productivas como la manufactura, la agricultura, entre otras que generen ingresos. El pago que en situación de libertad deberían recibir los presos ingresa en las arcas de la prisión con la cual ésta podrá mantener su funcionamiento. Inclusive, las prisiones podrían instruir a los prisioneros en oficios para que con base en sus habilidades puedan obtener un mayor ingreso. Pero es que además el aprender un oficio permitirá a los convictos reintegrarse al mundo laboral más fácilmente tras terminada su condena
Además este funcionamiento podría complementarse con el pago de una tarifa, ya sea única o periódica, por parte de la familia del recluso. Este sistema podría ser variable según la institución, y el prisionero podría negociar aumentar su estancia a cambio de que su familia pague un importe menor o incluso nulo.
3.Beneficios de un sistema privado
Un sistema de cárceles privadas traería una larga lista de beneficios. En primer punto tenemos la reducción del gasto público. Sin el gasto en el sistema penitenciario se logra un ahorro fiscal considerable que puede destinarse a reducir impuestos.
Como segundo punto tenemos la ampliación del sistema con respecto a la ampliación de la criminalidad. En un territorio donde la criminalidad alcanza niveles altos la posibilidad de obtener rendimientos por el trabajo de los prisioneros de una cárcel aumenta. Esto dado a la mayor entrada de reclusos al sistema. Gracias a esto la insuficiencia de cárceles desaparece ya que la posibilidad de obtener ingresos aumenta con la demanda de prisiones y en consecuencia la oferta de las mismas.
Como tercer punto encontramos los desincentivos a la actividad criminal. Si los prisioneros deben trabajar para mantenerse entonces en definitiva el costo por incurrir en actividades ilícitas aumentó y por ende la incursión en este tipo de actividades se contrae.
En cuarto lugar tenemos la mayor independencia del sistema con respecto a las políticas del estado. En un sistema privado la regulación de las políticas administrativas de las prisiones se vuelve mucho más compleja lo que terminaría por frenar en gran medida la aplicación de políticas abolicionistas.
Sin embargo quizás el punto más importante es la superioridad moral del sistema. Como ya se dijo antes con prisiones públicas, quienes pagan la estadía de los prisioneros son los pagadores de impuestos, incluidas las víctimas. Es decir, se está haciendo pagar a quien se vio perjudicado. Por otro lado, las prisiones privadas al sustentarse con el trabajo de los prisioneros resultan moralmente superiores.
4.Conclusión
Para concluir quiero decir que la privatización del sistema penitenciario es de vital importancia para avanzar hacia un sistema regido por las ideas de la libertad. La reducción del gasto público, la independencia de políticas estatales y la mayor moralidad del sistema son solo unas de las razones por las cuales un sistema de prisiones privadas es mucho mejor que una de prisiones públicas. Si realmente deseamos volvernos libres y avanzar hacia la libertad verdadera, debemos dejar de obligar a los ciudadanos a mantener a los convictos y hacer que estos sean quienes, a base de su trabajo, paguen la deuda que tienen con la sociedad.
Comentarios
Publicar un comentario