Colectivismo contra individualismo
Los opositores del capitalismo liberal suelen resaltar la importancia del colectivo. Diciendo que el estado debe obrar por el bienestar colectivo con el fin de que el egoísmo no consuma a la sociedad y la hunda en un pozo sin salida. Esta idea es utilizada sobre todo por comunistas y socialistas que consideran al colectivo como un sujeto político y no al individuo diciendo que este último debe someterse ante la voluntad de la colectividad. Sin embargo considero esta postura fuertemente errónea por una serie de motivos. En el presente artículo buscaré rebatir el argumento colectivista con el fin de demostrar la importancia del individuo sobre el colectivo.
1.El colectivo contra el individuo
Quienes defienden al colectivo como sujeto político tienen la idea de que existe una minoría que a costa del resto de la colectividad se lucra. De aquí se propone la eliminación del individuo como tal y de sus derechos individuales en favor de los del colectivo.
El ejemplo más claro de la doctrina colectivista es quizás el socialismo. Esta ideología sostiene que los capitalistas a expensas del pueblo trabajador se lucran sin esforzarse. Esto gracias a que se quedan con parte del valor generado por los trabajadores (plusvalía). De aquí surge la idea de socializar todos los medios de producción y decidir todo en base a las necesidades del colectivo.
Este es un ejemplo claro de colectivismo. Sin embargo es muy fácil de desmontar cuando movemos la conversación hacia los derechos individuales. Si nos colocamos en una perspectiva estrictamente libertaria estos únicamente son tres, los derechos naturales de vida, libertad y propiedad.
Iniciando por el derecho a la vida este dice que cada quien es dueño de su vida y por ende la misma no puede ser perturbada por terceros. Pero esto en un sistema colectivista no se cumple. Al depender el futuro y las acciones de los individuos en última instancia del colectivo, que es representado por una autoridad en el estado, el derecho de la vida queda eliminado para los individuos. En un sistema colectivista el sujeto político es capaz de llegar a extremos peligrosos con tal de subsistir, esto incluye la profanación de la vida de los individuos.
Pongamos un ejemplo. Supongamos que nosotros vivimos en una sociedad anarco comunista como a tantos entusiastas de la ideología les gustaría. Resulta que como la producción apenas si alcanza para que no muramos todos de hambre, dado a la falta de incentivos para trabajar, cualquier mínima perturbación en nuestro ecosistema sería mortal. Un día una sequía nos deja sin la poca comida que teníamos, los cultivos se secan, los animales mueren y en general no tenemos forma de nutrirnos. Ahora bien existe un grupo en el cual me encuentro yo y cada uno de los lectores de este artículo que proponemos cambiar el sistema a uno de economía de mercado con el fin de incentivar la producción, esto dada la posibilidad de obtener ganancias. Ahora bien, nosotros somos una minoría, digamos un 5% de la población total del país. Se somete a votación si cambiar el sistema o comer a los opositores al sistema para saciar el hambre hasta que pase la sequía. Ahora yo les pregunto, expuesto lo anterior ¿Qué opción creen que va a ganar? Ahora se entiende el punto.
El segundo es el derecho a la libertad. Este establece que todo individuo es libre de hacer cualquier cosa siempre y cuando no afecte a nadie. Este principio es lo que le permite a cada uno de los individuos elegir a qué quiere dedicar su vida, si desea trabajar, hacer ejercicio, comer lo que considere, y en general hacer lo que le plazca y existe únicamente gracias a la soberanía del individuo sobre el colectivo. En el momento en el cual se le quita el poder político al individuo en favor del colectivo es este último quien decide que hace y que o cada individuo de la sociedad con el fin de satisfacer al colectivo. Esto presenta un problema enorme ya que si los individuos no son capaces de elegir por sí mismos se convierten en no más que esclavos subyugados ante la mayoría.
Volvamos a situarnos en el ejemplo anterior. Supongamos que el colectivo en general es adverso al uso de medicamentos por x motivo. Resulta que uno de los miembros tiene asma, teniendo en cuenta que todo debe someterse a votación ¿Consideran que dicha persona podrá usar su medicamento?
Ahora el derecho de propiedad, el cual es el que más entra en conflicto con la idea colectivista. El derecho de propiedad nos indica que cada quien es dueño de su cuerpo y su propiedad, pudiendo hacer con la misma lo que se le plazca siempre y cuando un tercero no se vea afectado. Es aquí donde entramos en conflicto con el colectivismo. Si el colectivo considera que la propiedad de uno de sus miembros sería más provechosa si cumpliera algún otro fin entonces simplemente la tomó en favor del colectivo.
Supongamos ahora que dentro de nuestra comuna yo logre construir una casa para mi y mi familia. Resulta que las cabeza de la comuna, en quien delegamos la administración para no votar todo, decide que a partir de hoy es suya, esto por la función tan vital que cumple ¿Eso les parece justo?
Pero es que inclusive esto puede extrapolarse a otros ámbitos como la libertad de expresión. Supongamos que yo quiero difundir las ideas del liberalismo en la comunidad de nuestro ejemplo. Estas ideas son ásperas para la gran mayoría de la comunidad en que vivo. Podría decirse que mis ideas y mis dichos son mi propiedad, si la comunidad está en contra de las mismas ¿ Me dejarán expresarme?
2. Propiedad personal y propiedad privada, una mentira
Es normal que se argumente en defensa del colectivismo que lo único que desaparece en términos de propiedad es todo aquello que sea un medio de producción, es decir la propiedad privada. Manteniendo la existencia de la llamada “propiedad personal", sin embargo esto no se sostiene.
Es evidente que todo objeto al que se le asocie con propiedad personal es fácilmente convertible a propiedad privada. Volviendo al ejemplo de la casa en la comuna. La casa es mía y de mi familia, pero resulta que solo lo es en la medida que yo la utilice para habitarla. El momento en el cual yo decida realizar una actividad como alquilarle una habitación a alguien que esté dispuesto a pagarla es propiedad privada. Pero este no es el único caso. Si nos vamos a lo drástico supongamos que yo tengo un cepillo de dientes, y soy el único en mi comunidad con uno. Resulta que los miembros de la comunidad quieren lavarse los dientes por ende yo empiezo a cobrar el uso de mi cepillo. Que pasa ahora, que el colectivo lo quiere gratis por eso lo expropian pues se convirtió en propiedad privada.
Lo que quiero decir para que se entienda es que no existe tal diferencia entre propiedad privada y personal. Lo que existe bajo un sistema colectivista es la propiedad de la comunidad a la cual un individuo puede tener el acceso monopólico siempre y cuando no la utilice para producir algún tipo de beneficio. En un lenguaje más simple, lo que en un sistema colectivista se le llama propiedad personal es aquello que te presta la comunidad siempre y cuando no lo uses para producir.
Ahora bien muchos dirán que esto no aplica para la libertad de expresión. Pero la realidad es que yo puedo difundir estas ideas mediante audiencias por ejemplo en mi casa. Ahora yo me pregunto ¿No estaría obteniendo un beneficio al poder obtener adeptos sin necesariamente ser monetario y que este vaya en contra de la comunidad?
Pero es que además para comunicar mis ideas de forma eficiente necesito medios de producción para que lleguen a más sitios. Necesitaría papel y tinta para escribir artículos o libros, estaciones de radio, cámaras, o cualquier otro artefacto que me funcione para tal fin ¿Estará dispuesta la comunidad a dármelos?
3. La mentira de un sistema mixto
Ahora bien, existen también quienes defienden la idea de que como el colectivo es un conjunto de individuos y por lo mismo pueden existir ambos sujetos políticos sin que uno supere al otro. Sin embargo algo así es imposible.
El sistema en la práctica terminaría siendo colectivista pues para que exista el colectivo como sujeto político la propiedad debe ser comunal. Ahora bien, quien se pregunte el porque no puede ser la misma de los individuos en un sistema mixto o colectivista es simple. Si yo soy dueño de x cosa entonces puedo hacer lo que desee con la misma sin preguntarle a nadie. por ende el colectivo queda eliminado en la ecuación de mis acciones.
Pero es que además la idea de que exista un sistema mixto pierde sentido cuando vemos que si el poder político recae en los individuos estos pueden movilizarse en base a sus propios intereses. Y en caso de que verdaderamente exista una actividad que pueda beneficiar a todo el colectivo entonces el mercado, que no es más que el intercambio de bienes y servicios de forma voluntaria, moviliza a la sociedad hacia dicho fin. Sucediendo todo esto con el individuo como único sujeto político.
4. Algunos casos históricos
4.1. La U.R.S.S. y el comunismo de guerra
Quizás el caso que más similitudes presenta con el colectivismo, en el sentido de la abolición de los derechos de propiedad, es el comunismo de guerra llevado a cabo por los bolcheviques durante la guerra civil rusa.
Este consistió en la expropiación forzosa de toda la propiedad en los territorios del bando comunista con el fin de nutrir al ejército rojo de armamento y suministros.
La implementación de este régimen no sólo no fue pacífica sino que fue violenta por la obligación de los individuos a dejar todas sus pertenencias al ejército sin posibilidad alguna de negarse, y evidentemente sin respetar la propiedad personal.
4.2. La Alemania de los nazis y el colectivismo en favor de la raza aria
No es ningún secreto que los nazis eran unos desalmados a los cuales no les interesaba nada que no fuera la raza aria. Sin embargo se suele olvidar que estos mismos nazis eran unos colectivistas consagrados que justificaban todas sus acciones diciendo que eran en favor del colectivo.
Diciendo que luchaban en favor del pueblo alemán los nazis avanzaron sobre los derechos básicos de polacos, gitanos, y cuanta raza “inferior” según ellos se les cruzara, pero sin duda el pueblo que más sufrió los ataques nazis fue el judío.
Hitler y sus adeptos suprimieron el derecho a la vida, libertad y propiedad de todos los pueblos no alemanes pues luchaban por el colectivo alemán al cual buscaron homogeneizar con las juventudes hitlerianas o el asesinato de toda aquella persona que naciera con algún tipo de discapacidad.
5. Conclusión
Creo que una vez expuesto todo lo anterior queda claro lo indeseable de un sistema colectivista. La adopción del colectivo como sujeto político implica forzosamente la eliminación de todo derecho individual puesto que el colectivo debe tener pleno control sobre los individuos para mantenerse. Con esto en cuenta quise además explicar el porque no considero a la división entre propiedad privada y personal verdadera pues en definitiva si no se tiene plena capacidad de algo dicho algo no se puede poseer. Finalmente solo cerrar con el hecho de que los sistemas mixtos son de hecho imposibles y que el único sujeto político viable es el individuo en un entorno de libertad.
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