Egoísmo, Competencia y Bienestar

Se suele afirmar por parte de los detractores de la economía de libre mercado que esta fomenta el egoísmo. Que si se dejase a los individuos realizar sus actividades de forma libre estos se volverían egoístas generando así un entorno social autodestructivo. Además promotores de esta idea en la mayoría de casos, por no decir la totalidad, también sienten rechazo por la idea de competencia al decir que es una condición indeseable. Esto porque sostienen que no todos pueden competir de la misma forma, ya sea por condiciones propias de la persona o por cuestiones externas como lo son sus competidores. En el presente capítulo buscaré rebatir estas ideas con el fin de demostrar que el llamado egoísmo y la competencia son de hecho condiciones deseables.


1. El Egoísmo


Primero definamos lo que es el egoísmo, este puede definirse como la preocupación por el bienestar propio sin consideraciones para con los demás. Dicho esto debemos analizar qué es lo que genera este egoísmo en la sociedad, que es lo que fomenta en los individuos.

La realidad es que el egoísmo no hace más que empujarnos a buscar una situación cada vez mejor, y esto es ajeno al modelo económico en el que nos encontramos. Todos los individuos de todo el mundo, en mayor o menor medida buscan en última instancia siempre el beneficio personal. Y esta búsqueda constante del beneficio personal lejos de perjudicar a la convivencia mejora.

Primero desde el punto de vista productivo debemos pensar el por que es que nosotros contamos con bienes y servicios a nuestra disposición. Aquellos a los que les gusta el cine por ejemplo ¿Saben por qué se producen películas con presupuestos millonarios, por tantos estudios, de tantos géneros, con tantas innovaciones, entre más cuestiones? Porque existe alguien detrás de todas y cada una de esas producciones que está dispuesto a hacer un sacrificio por obtener el beneficio que conlleva producir una de esas producciones. Este beneficio no es necesariamente monetario, perfectamente puede ser la satisfacción de producir una de estas obras, o cualquier otra clase de sentimiento que produzca en la persona la producción de una de estas obras.

Pero es que inclusive aquellas obras que parecen completamente desinteresadas tienen en última instancia un impulso primigenio por conseguir un rédito personal, el de sentirse bien con uno mismo. Aquellas personas que se dedican a la caridad, a ayudar a quienes menos tienen, aquellos que mantienen fundaciones, o que realizan cualquier tipo de actividad similar sin sacar un rédito económico lo hacen porque su pàgo es ayudar. Ellos reciben una satisfacción por realizar estas actividades la cual es su pago, es su beneficio.

Pero es que inclusive en las mismas relaciones humanas el egoísmo juega un papel importante. Muy probablemente alguien se pregunte el por qué, muy simple, si bien es verdad que tratamos de tener la mejor relación y trato posible entre todos no hacemos esto para que el resto se sienta bien, por lo menos no únicamente, siempre hay un componente egoísta en el fondo. Pensemos, el porque tratamos bien a los demás en parte también es porque queremos recibir un buen trato nosotros en base de la buena imagen que buscamos dejar en el otro. El porque defendemos a nuestros amigos y familia es porque los apreciamos, algo así como cuando defendemos algo que es nuestro. Es decir toda relación humana tiene en algún punto un componente de egoísmo. De no existir este y actuar siempre por el bienestar ajeno entonces lo mejor sería no actuar pues siempre que hagamos algo estamos beneficiando o perjudicando a alguien. Es ahí donde entra nuestro egoísmo. El egoísmo de querer ayudar a alguien por la satisfacción que nos genera como se recuperamos un objeto robado, el egoísmo de defender a un amigo porque le tenemos afecto, el egoísmo de trata bien a los demás porque queremos recibir el mismo trato, o el egoísmo de recompensar a alguien porque queremos que nos elja sobre nuestros competidores, como cuando un empresario le sube el sueldo a un empleado. El egoísmo no es negativo, es lo que nos permite convivir y tomar decisiones.


2. La Competencia


Por otro lado existe el debate sobre la competencia. Quienes tachan a la misma de inmoral defienden la idea de que existen situaciones específicas donde la diferencia de capacidades es tal que por mayor sea el esfuerzo el mismo es inutuil. Por ejemplo, que aquella persona que es dueña de un almacén es incapaz de competir con un hipermercado ya que este vende mucha mayor cantidad de productos además de poder venderlos más baratos por comprar a un menor precio gracias a la economía en escala. Sin embargo esto no es así.

Como primer punto este postulado olvida la existencia de preferencias relativas presentes en las personas. Por supuesto que el hipermercado puede vender más barato, sin embargo no todos se encuentran a la misma distancia del mismo. Supongamos que yo vivo a un kilómetro de un hipermercado pero enfrente de mi casa tengo un almacén cuyos productos son un 10% más caros que los del hipermercado. El ir hasta el el comercio de mayor tamaño tiene un costo en tiempo mayor dada la distancia, costo que puede ser variable de ir en un vehículo, contando con un precio monetario,  o ir a pie, contando un costo en tiempo mayor. Dicho esto queda claro que yo únicamente realizaré mis compras en el hipermercado en caso de aquellas que sean de un tamaño que amerite los costos extras, por ejemplo el suministro mensual de insumos para mi vida cotidiana. Por otro lado concurriré al almacén cuando mis adquisiciones no alcancen dicho margen. Es decir, que según mis preferencias propias de un momento específico realizaré mis adquisiciones en uno u otro lugar.

Por otro lado está la posibilidad de que el competidor que se encuentra en desventaja busque agregar algún extra a su servicio. En el caso del almacenero puede ser trabajar hasta horarios más tardíos para todos aquellos que lo requieran. En caso de un empleado puede elegir cobrar menos dinero si se encuentra compitiendo con alguien más calificado.

Pero es que además la competencia en un entorno de libre mercado cuenta con una gran ventaja, la posibilidad de desenvolverse en el área que cada quien desee y poder cambiar la misma a voluntad. Es decir que si verdaderamente le fuese imposible competir en un determinado mercado nada impide que cada quien se mueva hacia otro sector sin que nadie le diga nada.


3. Conclusión


Dicho esto queda claro que no solo el egoísmo y la competencia no son deseables, sino que son piezas claves para el bienestar social. Es gracias a estas que las relaciones humanas mejoran gracias a la búsqueda de rédito personal. Constantemente nos encontramos compitiendo, y esta competencia es lo que permite que el almacenero pueda subsistir frente a sus competidores de mayor tamaño o que aquellos que se encuentran peor calificados puedan conseguir salidas laborales al igual que quieres cuentan con títulos universitarios. Es muy importante recordar siempre todas estas cosas, porque como dijo Adam Smith "No es de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero de donde esperamos nuestra cena, sino de su consideración por su propio interés. No nos dirigimos a su humanidad, sino a su amor propio, y nunca les hablamos de nuestras propias necesidades, sino de sus ventajas."

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