MÁS DE 30 AÑOS "TRABAJANDO" Y TODAVÍA PROMETEN EL CAMBIO PARTE 4
JUAN SCHIARETTI CUANDO CAMBIAR DE GOBERNADOR NO SIGNIFICA CAMBIAR DE MODELO
Hay políticos que gobiernan durante cuatro años.
Hay otros que vuelven.
Y hay casos todavía más interesantes: aquellos que forman parte de un proyecto político que permanece durante décadas, incluso cuando cambia el nombre que aparece en la boleta.
Juan Schiaretti es uno de esos casos.
Fue gobernador de Córdoba entre 2007 y 2011 y nuevamente entre 2015 y 2023. Entre ambos períodos estuvo José Manuel de la Sota, integrante del mismo espacio político provincial.
Además, Schiaretti fue vicegobernador, diputado nacional y ministro del Gobierno nacional.
Pero su historia no puede analizarse solamente como la de un hombre.
Hay que analizarla como parte del modelo político cordobés construido alrededor del peronismo provincial desde 1999, primero con De la Sota y después con Schiaretti.
Y ahí aparece la pregunta:
¿Qué consiguió Córdoba después de más de dos décadas de este modelo?
DE LA SOTA, SCHIARETTI Y MÁS DE 20 AÑOS DE CONTINUIDAD
En 1999 José Manuel de la Sota terminó con el predominio radical en la gobernación de Córdoba.
A partir de allí comenzó un ciclo político que atravesaría más de dos décadas.
De la Sota gobernó:
- 1999-2003
- 2003-2007
- 2011-2015
Schiaretti gobernó:
- 2007-2011
- 2015-2019
- 2019-2023
En 2023 Schiaretti dejó la gobernación y Martín Llaryora, integrante del mismo espacio político, ganó las elecciones.
Es decir:
Córdoba lleva más de 25 años con el mismo espacio político gobernando la provincia.
La diferencia con otros casos analizados en esta serie es que no existe una sola figura gobernando ininterrumpidamente.
Existe una sucesión política.
Y eso hace todavía más interesante el análisis.
SCHIARETTI UNA CARRERA POLÍTICA DE DÉCADAS
Schiaretti nació políticamente dentro del peronismo.
Durante los años 90 ocupó cargos en el Gobierno nacional.
Fue secretario de Industria y luego secretario de Integración Económica.
Durante el gobierno de Carlos Menem llegó a ocupar el cargo de secretario de Industria de la Nación.
En 2002 asumió como ministro de Producción de Córdoba.
En 2003 fue elegido vicegobernador acompañando a José Manuel de la Sota.
En 2007 llegó por primera vez a la gobernación.
En 2013 fue elegido diputado nacional.
En 2015 volvió a la gobernación.
En 2019 fue reelegido.
Y en 2023 fue candidato a presidente de la Nación.
No estamos hablando, entonces, de un dirigente que apareció ayer.
Schiaretti lleva décadas dentro de la política argentina.
2007 Y UNA ELECCIÓN CASI EMPATADA
Su primera elección como gobernador fue particularmente ajustada.
En 2007 Schiaretti obtuvo el 37,17% de los votos contra el 36,04% de Luis Juez.
La diferencia definitiva fue de apenas 1,13 puntos porcentuales.
No empezó precisamente como un gobernador con una enorme mayoría electoral.
Pero con el paso de los años el escenario político cambió.
En 2019, Schiaretti fue reelegido con el 57,38% de los votos.
La diferencia respecto de 2007 fue enorme.
La pregunta interesante es:
¿Qué ocurrió durante esos doce años para que el mismo dirigente pasara de ganar por poco más de un punto a ganar por casi veinte?
La respuesta está, en buena medida, en la gestión y en la construcción del modelo político cordobés.
LA OBRA PÚBLICA EL GRAN ARGUMENTO DE SCHIARETTI
Si hay algo que nadie puede negar es que los gobiernos de De la Sota y Schiaretti hicieron de la obra pública una de sus principales herramientas.
- Autovías.
- Gasoductos.
- Acueductos.
- Escuelas.
- Hospitales.
- Rutas.
- Infraestructura urbana.
- Cloacas.
- Viviendas.
El propio Gobierno provincial presenta la inversión en infraestructura como una de las características centrales de su política fiscal y económica.
Y hay un elemento que diferencia a Córdoba de muchas provincias:
la obra pública fue acompañada por una estrategia de endeudamiento destinada en buena medida a financiar infraestructura.
Eso no significa automáticamente que la deuda sea mala.
Una deuda puede ser razonable si financia activos que aumentan la capacidad productiva de una provincia.
El problema aparece cuando el endeudamiento crece más rápido que la capacidad de generar ingresos.
LA DEUDA EL OTRO LADO DE LA OBRA
La Provincia de Córdoba sostiene que ha cumplido históricamente con las reglas fiscales y con el límite establecido para los servicios de la deuda.
La información oficial provincial señala que Córdoba cumplía la regla de servicios de deuda, cuyo límite establecido por el Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal es del 15% de los recursos corrientes netos de coparticipación a municipios.
Esto es un punto a favor de la administración fiscal.
Pero hay otro dato que tampoco puede ignorarse.
Córdoba realizó importantes emisiones de deuda para financiar infraestructura.
En 2025 el Banco Central registró el programa global de emisión de títulos de deuda de la provincia de Córdoba.
Por lo tanto, el análisis correcto no es:
"Córdoba se endeudó, entonces administró mal".
Tampoco:
"Construyó obras, entonces toda la deuda estuvo justificada".
La verdadera pregunta es:
¿Cuánto aumentó la capacidad productiva de Córdoba gracias a las obras financiadas con deuda y cuánto terminarán pagando los cordobeses por ellas?
Ahí está la discusión seria.
POBREZA: CÓRDOBA NO ES FORMOSA NI SANTIAGO DEL ESTERO
Y acá aparece una diferencia importante respecto de las partes anteriores.
Los números de Córdoba son considerablemente mejores que los de varias provincias del norte argentino.
Según el INDEC, durante el primer semestre de 2025 el aglomerado Gran Córdoba registró:
29,5% de personas bajo la línea de pobreza.
La indigencia alcanzó el 4,7%.
Es decir, Córdoba se encontraba por debajo del promedio nacional de pobreza de ese semestre, que fue del 31,6%.
Esto es importante.
No tendría sentido construir una crítica diciendo que Schiaretti dejó una provincia sumida en la pobreza.
Los datos no respaldan semejante afirmación.
Pero tampoco significa que el problema esté solucionado.
Casi tres de cada diez habitantes del Gran Córdoba estaban debajo de la línea de pobreza en esa medición.
Y eso sigue siendo un problema enorme.
EL DATO MÁS IMPORTANTE, EL EMPLEO
Córdoba posee una estructura económica mucho más diversificada que varias provincias argentinas.
- Industria.
- Agroindustria.
- Servicios.
- Comercio.
- Tecnología.
- Turismo.
- Maquinaria agrícola.
- Automotrices.
La provincia tiene además una importante actividad privada.
Esto es fundamental porque permite establecer una diferencia con modelos provinciales excesivamente dependientes del empleo estatal.
El modelo cordobés consiguió mantener una economía relativamente diversificada.
Pero eso no significa que todo sea perfecto.
La informalidad, los salarios y la creación de empleo de calidad continúan siendo problemas.
Por eso, para medir una gestión provincial no alcanza con mirar el desempleo.
Hay que observar:
empleo + salario + informalidad + productividad.
EDUCACIÓN Y LA CUENTA PENDIENTE
La educación es probablemente uno de los puntos donde el discurso político choca más con la realidad.
Córdoba posee una estructura educativa enorme y una red de instituciones extendida por toda la provincia.
Pero los resultados de aprendizaje muestran dificultades.
Las evaluaciones Aprender han mostrado que Matemática continúa siendo uno de los principales problemas del sistema educativo argentino, también en Córdoba.
Esto plantea una pregunta fundamental:
¿De qué sirve construir escuelas si los estudiantes salen de ellas sin dominar los conocimientos básicos?
La infraestructura importa.
Pero el resultado final debería medirse por aprendizaje.
Una escuela nueva es una inversión.
Un estudiante que termina la secundaria preparado para continuar estudiando o ingresar al mercado laboral es el verdadero resultado.
EPEC Y LOS SERVICIOS PÚBLICOS
Otro de los grandes temas del modelo cordobés es la Empresa Provincial de Energía de Córdoba, EPEC.
Durante años, la empresa fue objeto de fuertes discusiones políticas y sindicales.
Los defensores del modelo provincial sostienen que mantener la empresa bajo control estatal permite preservar una herramienta estratégica.
Sus críticos cuestionan sus costos, tarifas, estructura laboral y eficiencia.
El debate vuelve a ser el mismo:
¿una empresa pública debe evaluarse por quién es su dueño o por cuánto cuesta y qué servicio presta?
La pregunta vale para EPEC y para cualquier empresa estatal.
LA DISPUTA CON LA NACIÓN
Una de las características más importantes del schiarettismo fue su relación conflictiva con distintos gobiernos nacionales.
Schiaretti defendió repetidamente el federalismo y reclamó una distribución más equitativa de recursos entre Nación y provincias.
Durante los gobiernos kirchneristas tuvo fuertes diferencias con Cristina Fernández de Kirchner.
Durante el gobierno de Mauricio Macri mantuvo una relación más cercana, aunque también realizó reclamos.
Y durante Alberto Fernández volvió a enfrentarse políticamente con el oficialismo nacional.
La estrategia era clara:
Córdoba primero.
Ese discurso terminó convirtiéndose en una de las principales marcas electorales del modelo.
EL CASO ODEBRECHT
Este es uno de los episodios que debe aparecer en cualquier investigación sobre Schiaretti, pero con mucho cuidado.
La empresa brasileña Odebrecht participó en la construcción de los gasoductos troncales de Córdoba.
En 2017, mientras Odebrecht estaba involucrada internacionalmente en el escándalo Lava Jato, Schiaretti defendió públicamente a la empresa y aseguró que en Córdoba la licitación había sido transparente.
Posteriormente surgieron investigaciones periodísticas sobre operaciones financieras relacionadas con empresas que habían participado en la obra y movimientos vinculados al Lava Jato.
También hubo pedidos para que Schiaretti fuera citado a declarar.
Pero una cosa es que una obra haya sido investigada y otra muy diferente es afirmar que el gobernador fue condenado por corrupción.
No corresponde afirmar que Schiaretti haya sido condenado por coimas en el caso Odebrecht.
La situación judicial debe presentarse como lo que fue: un episodio rodeado de denuncias, investigaciones y cuestionamientos, pero sin una condena penal contra Schiaretti por corrupción.
OTRA DENUNCIA LOS INCENDIOS DE 2020
En 2020, durante los grandes incendios que afectaron Córdoba, Schiaretti fue denunciado penalmente por particulares que cuestionaron la demora en solicitar ayuda de otras jurisdicciones.
La denuncia pedía investigar si había existido una demora injustificada en la respuesta estatal.
Nuevamente:
una denuncia no es una condena.
No podemos convertir automáticamente una presentación judicial en una prueba de delito.
Y si queremos que esta serie tenga credibilidad, tenemos que aplicar el mismo criterio a todos.
ENTONCES, ¿QUÉ DEJÓ SCHIARETTI?
El balance es bastante más complejo que el de los casos anteriores.
LOS PUNTOS A FAVOR
- Córdoba desarrolló una economía relativamente diversificada.
- La provincia posee una fuerte base productiva privada.
- Se ejecutó una enorme cantidad de obra pública.
- La administración provincial mantuvo el cumplimiento de las reglas fiscales.
- La pobreza del Gran Córdoba se ubicó por debajo del promedio nacional en el primer semestre de 2025.
- El modelo político consiguió estabilidad durante más de dos décadas.
- El oficialismo logró transferir el poder a un sucesor propio en 2023.
LAS CUENTAS PENDIENTES
- La pobreza continúa afectando a una proporción importante de la población.
- La educación mantiene problemas de aprendizaje, especialmente en Matemática.
- La deuda utilizada para infraestructura requiere evaluar su costo de largo plazo.
- EPEC continúa siendo objeto de fuertes cuestionamientos sobre eficiencia y costos.
- El modelo político acumuló más de dos décadas de predominio.
- Las investigaciones y denuncias vinculadas a distintas gestiones deben seguir siendo examinadas con transparencia.
¿CAMBIÓ CÓRDOBA O CAMBIÓ EL GOBERNADOR?
Esta es quizás la diferencia fundamental con Insfrán.
Insfrán fue gobernador durante más de tres décadas.
Zamora gobernó Santiago del Estero durante 16 años y construyó una sucesión política que mantuvo a su espacio en el poder.
En Córdoba ocurrió algo diferente.
De la Sota → Schiaretti → Llaryora.
El gobernador cambia.
Pero el modelo político permanece.
Y eso demuestra que la verdadera fortaleza de un proyecto político no siempre está en la persona que ocupa el cargo.
A veces está en la estructura que construyó alrededor.
LA CONCLUSIÓN
Juan Schiaretti no puede ser evaluado como un gobernador más.
Es uno de los principales arquitectos del modelo político cordobés de las últimas dos décadas.
Su gestión puede mostrar obras, estabilidad fiscal y una economía provincial mucho más diversificada que la de muchas jurisdicciones argentinas.
Pero también deja interrogantes sobre pobreza, educación, deuda, empresas públicas y concentración política.
Y hay una diferencia importante respecto de otros dirigentes de esta serie:
los datos no permiten pintar a Córdoba como un desastre.
Pero tampoco permiten presentar veinte años de gobierno como un éxito absoluto.
La política suele funcionar así.
El oficialismo muestra las obras.
La oposición muestra los problemas.
La realidad, normalmente, está en el medio.
Y después de más de veinte años de un mismo proyecto político, la pregunta vuelve a aparecer:
¿Cuánto tiempo necesita un modelo para demostrar si realmente funciona?
Porque una cosa es ganar elecciones durante veinte años.
Otra muy distinta es conseguir que dentro de veinte años los cordobeses necesiten cada vez menos de sus políticos para vivir mejor.
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