IA-63 Pampa: Aviación Argentina

 ​El IA-63 Pampa llegó a ser por muchos años el avión por excelencia de la Fuerza Aérea Argentina, debido a la escasez de aviones a reacción modernos en el país; es por eso que lo analizaremos.
​Por tal motivo, comprender el rol de la aeronave es vital para entender la situación y si es que es un proyecto que se necesita en verdad o simplemente un negocio político más.
​Para ello es necesario saber que roles puede cumplir una aeronave o dentro de que clasificación se las puede encerrar. Para empezar tenemos:
​Caza: la aeronave debe contar con la posibilidad de por lo menos Mach 1, integrando radares y misiles de alto alcance. Características básicas que debería tener un caza. 
​Cazabombardero: debe integrar características similares a las de un caza, pero con la posibilidad de poder alternar entre armamento aire-aire y bombas de guiado por láser, además de tener que integrar radares de mapeo terrestres alterables a radares de alto alcance aire-aire.
​Aeronaves de Ataque a Tierra: son aeronaves diseñadas para el vuelo a baja altura y una maniobrabilidad exagerada, además de refuerzos blindados alrededor de la cabina de la aeronave y un coste de vuelo exageradamente bajo.
​Bombarderos Estratégicos: la capacidad de una autonomía de miles de kilómetros sin reabastecerse, además de poder llevar mucha munición y tener una capacidad de baja detección ante radares.
​Aviones de Entrenamiento: son aviones que tienen la capacidad de llevar a dos pilotos y compartir los mismos controles de la aeronave, dando la posibilidad de que uno sea el instructor y el otro el practicante, además de integrar aviónica abierta para simular el software de una cantidad diversa de aviones.
​Una aclaración importante es que estas características son las que generalmente se presentan en los aviones que cumplen estos roles; no obstante, existen modelos que quizás no cumplan en su totalidad con estas características, pero sí hayan sido diseñados o presentados para esa función.
​Estas son las clasificaciones en las que se suele encerrar al Pampa. Entenderlas nos permite hablar de cada una y entender por que entra o no en cada clasificación.
​Empezando por la clasificación de Caza, hay que decir que el Pampa no tiene esta capacidad ya que, como mencionamos anteriormente, debe contar con la capacidad de radares de alto alcance y, por lo mismo, con misiles con las mismas características, siendo el Pampa una aeronave que no tiene las capacidades en este sentido, además de tampoco poder superar Mach 1, quedando vulnerable ante aviones como los F-16 o Gripen. El Pampa es un monomotor impulsado a reacción, pudiendo alcanzar alrededor de 890 km/h (aproximadamente Mach 0,8); este motor no cuenta con postquemador, es decir, un sistema de combustión secundario que permite dar un impulso de velocidad mayor al que brinda ya de por sí el motor, mientras que el F-16 y el Gripen, siendo también monomotores y teniendo un motor más potente, sí cuentan con postquemador, permitiéndoles alcanzar una velocidad que ronda entre Mach 1,5 y Mach 2.
​Descartamos por consecuencia al Pampa como Cazabombardero, ya que no integra radares de alto alcance ni de mapeo terrestre, tampoco teniendo la posibilidad de alternar entre uno y otro. Lo mismo pasa con los armamentos al no poder tener misiles de largo alcance, ni la posibilidad de alternar entre los mismos y una bomba de guiado láser para objetivos en tierra; además de que un cazabombardero moderno transporta entre 6.000 y 8.000 kg de armamento guiado y sensores aire-tierra dedicados, mientras que el Pampa solo puede llevar cargas ligeras orientadas al apoyo táctico inmediato.
​Si analizamos al Pampa como una Aeronave de Ataque a Tierra, podemos encontrar que, si bien no tiene refuerzos de blindaje en la cabina de los pilotos, sí tiene una movilidad muy buena y un coste de vuelo moderado , además de que en la última actualización (Pampa III Block 2) integró sistemas que le permiten cumplir mejor esta función. Posee una variedad de armamento que le permite cumplir esta función a la perfección, contando con soporte para un cañón aproximadamente de 30 mm, y puede integrar cohetes y bombas tontas/convencionales de alrededor de 118 kg.
​El Pampa como Bombardero Estratégico: para empezar hay que entender que el Pampa sí tiene la posibilidad de incorporar bombas, pero no tiene la autonomía necesaria que caracteriza a esta clasificación ni tampoco tiene tecnologías furtivas como para no ser detectado por un radar, por lo que descartamos al Pampa dentro de esta clasificación; además de entender que un bombardero estratégico suele despegar, dependiendo el modelo, con decenas o cientos de toneladas de armamento, mientras que el Pampa, dado su diseño, no puede llevar más que un par.
​Por último tenemos al Pampa como un Avión de Entrenamiento. La aeronave desde un principio fue pensada como un entrenador avanzado; tiene la característica de que cuenta con capacidad para dos pilotos compartiendo los mismos controles entre ellos y teniendo una aviónica abierta para poder simular diferentes software de diferentes aviones del mercado, entre ellos el del F-16, un avión que la Fuerza Aérea Argentina (FAA) ha incorporado recientemente.
​Cabe aclarar que la aeronave se ha ido adaptando a las necesidades, llegando a ser adaptada en la última versión, es decir Pampa III Block 2, a una aeronave de ataque a tierra.
​Evolución de la aeronave (los años que se mencionan en cada modelo son los años en los que cada modelo se recibió operativo):
​Pampa I (1984): Nació como un entrenador avanzado a reacción con instrumental 100% analógico.
​Subvariante Vought Pampa 2000 (1993): integró mejoras en los asientos eyectables y refuerzos en el chasis, además de una aviónica más moderna para su época.
​Pampa II (2005): dio su primer salto a la tecnología reemplazando instrumentos por pantallas digitales y recopilaciones de datos de vuelo.
​Subvariante Pampa II-40 (2011): incorporó un mejor motor, el cual le daba más empuje y consumía menos.
​Pampa III (2016 - presente): (Aclaración importante: la producción del Pampa III se dividió en dos partes).
​Pampa III Block 1 (2016): terminó de reemplazar por completo los dispositivos analógicos integrando en la totalidad de la cabina pantallas digitales, incorporando sistemas que les permiten a los pilotos simular virtualmente radares, sensores de combate BVR y amenazas aire-aire sin depender de hardware físico pesado de radar.
​Pampa III Block 2 (2021): incorporó una actualización mayor de software de misión, compatibilidad avanzada con visores nocturnos, integración mejorada de sistemas de simulación táctica y capacidades optimizadas para misiones de ataque ligero.
​Para cerrar esto me gustaría agregar algunos datos importantes sobre esta aeronave: fue un programa iniciado en 1979 por la Fábrica Militar de Aviones (FMA) en alianza técnica con la empresa alemana Dornier, volando por primera vez en 1984. El IA-63 Pampa debe su nombre a las siglas de Investigación Aeronáutica, siendo el proyecto número 63 desarrollado por la histórica Fábrica Militar de Aviones, y bautizado como "Pampa" en homenaje a la región geográfica argentina.
​Además de que el proyecto se ha intentado exportar en varias ocasiones pero todas fallaron, es por eso que la Argentina a día de hoy es el único operador de la aeronave, lo que también trae por consecuencia que el estado argentino tuvo que absorber todo el coste de la producción a diferencia de otros proyectos de países extranjeros que lograron cubrir los gastos de estos tipos de proyectos con las exportaciones a otros países.
​Pese a todo, llegó a competir en los años 1990/2000 como una de las posibles aeronaves de entrenamiento avanzado de EE. UU., sin llegar a ganar.
El IA-63 Pampa hoy en día es producido por FAdeA, una entidad muy polémica ya que hay quienes creen que es parte de la burocracia del Estado argentino, ya que puede tardar hasta 3 años en entregar unidades del modelo en cuestión; un dato no menor es que alrededor del 60% de los componentes de un Pampa III vienen del extranjero.
​El Pampa no se salva de la polémica: una de sus tantas críticas viene de que quedó en un “punto medio”, es decir, es demasiado costoso para ser usado como un avión de reconocimiento o misiones livianas, principalmente por integrar un motor a reacción subsónico, y esto nos lleva a la otra parte: al tener un motor subsónico tampoco cumple con las características que debería tener si quisiera brindar un entrenamiento avanzado a futuros pilotos de cazas. También se suma que a este proyecto se le ha destinado hasta el día de hoy entre 800 y 1.200 millones de dólares, según estimaciones, y solo se ha logrado producir alrededor de 20 a 40 aeronaves, costando algunas aeronaves del mercado mundial —como el Embraer A-29 Super Tucano de Brasil— lo mismo que el Pampa III, que ronda entre los 12 y 15 millones de dólares. Pero el Tucano cumple mejor con las funciones de reconocimiento y ataque táctico, principalmente por su bajo coste de vuelo, que ronda los 1.000 dólares por hora, mientras que la hora de vuelo de un Pampa cuesta entre 2.500 y 3.500 dólares. Esto se debe principalmente a que el Tucano de Brasil usa un motor turbohélice, un motor más fácil de mantener y con una mecánica más simple que el que usa el IA-63 Pampa, siendo un motor a reacción el de este último modelo, teniendo el Tucano la posibilidad de incorporar pantallas y sistemas de entrenamiento avanzado.
​Otra de las críticas es que el Pampa simula tener algunos sistemas a través del software abierto, cosa que es de mucha crítica porque aeronaves con el mismo coste de producción tienen estos sistemas de forma física y no solo a través de una pantalla que lo simula, como es el caso de sistemas de radares o misiles.
​Por eso, siguiendo lo que comentaba al principio: ¿según tu punto de vista es un proyecto que la Argentina necesita o simplemente un negocio más de la política?

Comentarios

  1. En mi opinion es que Argentina necesita el IA-63 Pampa, pero necesita al Pampa por lo que realmente es y no por lo que políticamente se pretende que represente. Es un entrenador avanzado a reacción con capacidad de ataque ligero, y en ese rol tiene sentido mantenerlo y modernizarlo. El problema aparece cuando se pretende justificar su existencia como si fuera un sustituto de un caza de primera línea o como una solución a las deficiencias generales de la Fuerza Aérea El debate no debería ser Pampa sí o Pampa no, sino cuántos Pampa necesita Argentina, cuánto está dispuesta a pagar por ellos y qué capacidad concreta obtiene a cambio.

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