El Sr. 125

 Cuando hablamos de la historia reciente de la Argentina y nos posicionamos a lo largo de lo que va de siglo, suelen aparecer una gran cantidad de menciones a diversos eventos. Por supuesto, se habla del 2001, del 28D, entre otras tantas menciones que podrían destacar. 

Sin embargo, me encuentro firmemente convencido de que hubo un evento mucho más grave y que pudo haber desencadenado circunstancias subsecuentes que nos hubiesen condenado a quizás una estallido civil del cual, afortunadamente, nos libramos. Me estoy refiriendo, como lo sabrá el lector más perspicaz, a la llamada Resolución 125.

Y, como no puede ser de otro modo, hablar de este evento es referirse directamente a su principal promotor: el entonces ministro de Economía y hoy diputado nacional Martín Lousteau.

En el presente artículo, el cual en ciertos momentos será más técnico y en otros más combativo, buscaré referirme a esta figura, la cual no me es agradable por una larga lista de motivos. Sin embargo, meramente me referiré a dos de ellos. En primer lugar, con un tono más combativo y personificado en esta parte a la Resolución 125. Hablaré de la Resolución 125 y sus recientes declaraciones, que podríamos asociar con la teoría monetaria moderna. Esto, desde ya, lo haré con un tono combativo, para que el lector no se espere un artículo técnico como aquellos que me gusta hacer. Además de esto utilizaré subtítulos dada la gran variedad de temas que se tocarán a fin de poder ayudar y orientar al lector en su recorrido por el artículo. 

La 125

Refiriéndonos a lo que nos compete en este breve trabajo, primero deberíamos comprender qué planteaba la 125. Pues es muy común escucharla nombrar; sin embargo, no muchas veces se tiene tan claro lo que la misma traía como implicación. Para que se tenga claro, de haberse aprobado la misma, hubiese habido un aumento sustancial en las retenciones, llegando a un esquema donde productos como la soja superaban la alícuota del 40%.

Ergo, si usted era un vendedor de soja y exportaba un millón de dólares del cereal, el Estado argentino se quedaría con la módica cifra de $400.000. A lo cual debemos recordar que usted ya estaba enfrentando una presión tributaria a nivel nación, provincia y municipio excepcionalmente alta. Por ende, el Estado se quedaría con un porcentaje de su ingreso que superaría el 50% fácilmente. Dicho esto, nos referimos a un impuesto que es prácticamente confiscatorio, pues casi la mitad de lo producido termina quedando en manos del monopolio de la violencia.

Las excusas del oficialismo eran esencialmente dos. Primero, que los elevados precios internacionales podían llegar a repercutir en el mercado interno, generando una escasez de alimentos, por un lado, dada las ventas en demasía al exterior, y, por otro, influir y generar una presión en el mercado interno, lo cual también terminaría elevando el nivel general de precios. Supuestamente, de esta manera, las retenciones permitirían un enfoque mayor en el mercado interno por parte de los productores, lo cual terminaría estabilizando el precio de los productos afectados.

Y, por otro lado, se mencionaba un aumento en la recaudación estatal. Lo cual, si se me permite, termina siendo un claro ejemplo de una política que, a la postre, seguramente no hubiese aumentado en gran medida los ingresos fiscales o, inclusive, los hubiese disminuido, dada la curva de Laffer. No obstante, pedirle a Lousteau, alguien que formuló semejante aberración económica y que es un creyente, según lo dicho en sus últimas declaraciones, de la teoría monetaria moderna, que entienda tal concepto sería demasiado optimista de mi parte.

Quien lo vea desde afuera podría pensar que simplemente nos referimos a una suba de impuestos, la cual es injusta, sí, pero no por eso propensa a generar conflictos sociales como los que mencioné antes. No obstante, quienes conocemos el hecho sabemos que, en tal situación, no fueron piquetes encabezados por punteros políticos los que ocurrieron. Fueron huelgas y cortes de calle a nivel nacional ejecutados por parte del sector privado para que no se lleve a cabo la Resolución.

Tal es así que el propio vicepresidente Julio César Cleto Cobos cuenta en la entrevista que le hace Nelson Castro para el libro La asombrosa historia de los vicepresidentes argentinos, el cual recomiendo fuertemente leer, por cierto, cómo los ciudadanos, en el viaje que dio a su provincia natal inmediatamente tras la votación, lo frenaban para agradecerle por su voto «no positivo».

Por lo cual, no estamos refiriendo ya directamente a protestas políticas, sino todo lo contrario. Así como se llena la boca muchos hablando del 2001, que por supuesto era algo preocupante, deberíamos darle más importancia también a estas historias. Aunque, claro, quienes se quejan y se rasgan las vestiduras por las políticas contrarias al pueblo, no ven a dichos disturbios como problemáticos.

Lousteau tras la resolución 

Tras este evento, uno podría pensar que la imagen política del ministro de Economía por aquel entonces debería haber caído en picada. Sin embargo, el mismo terminó siendo elegido posteriormente como diputado, senador, fue candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma y llegó a ser presidente de la UCR y actualmente es diputado nacional por CABA.

A esto le debemos sumar escándalos como la vez que levantó disimuladamente la mano para subirse el sueldo sin tener ni siquiera el coraje suficiente para hacerse cargo de semejante medida antipatriótica.

Lousteau, el modelo de las tres brechas y la MMT

Ya entrando en el apartado más técnico, en una entrevista para El Destape mencionó que, si el Estado está en superávit, forzosamente alguien está en déficit. Puedo explicar esto de forma práctica para que se entienda. En economía existe algo que se llama modelo de las tres brechas. Esta es una identidad contable según la cual la suma de los déficits o superávits de los sectores público, privado y externo forzosamente debe dar cero. Es por esto que, si hay algún elemento en déficit, debe haber otro en superávit y viceversa.

No obstante, debemos recordar esta verdad fundamental: es una identidad contable. Por lo mismo, esta no refleja una causalidas. Simplemente se utiliza como medio de representación.

Esta interpretación del modelo de las tres brechas también es la que se senpuede apreciar enteoría monetaria moderna. La misma tiene una serie de implicaciones, las cuales, como notará el lector, no me son gratas y que detallo más profundamente en mi libro Estado y Mercado, por si alguno le interesa darle una leída para profundizar el tema.

Conclusión 

Para concluir, Lousteau es alguien que atraviesa, a lo largo de su carrera política, una larga serie de eventos que lo han marcado. Yo mencioné puntualmente la 125 y nombré por encima el afamado voto que hizo para subirse el sueldo. No obstante, esto es apenas la punta del iceberg. Existen muchas otras cuestiones, las cuales invito al lector, por favor, que revise, e inclusive le pido que analice y busque esta información que le estoy dando para corroborar alguna inexactitud y para ver que no estoy mintiendo.

Sin más que agregar, agradezco mucho la atención del lector. Le pido deje su comentario; eso me ayudará mucho a mí y a todos quienes colaboramos con este proyecto llamado Sin Coacción, y espero haya disfrutado de este pequeño artículo.

Nuevamente, muchas gracias.




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