La verdadera causa de los errores económicos: un adelanto de Estado y Mercado

 Cuando uno se pone a revisar la historia económica, se da cuenta de que han existido constantes idas y venidas, no simplemente en el pensamiento económico, sino además en las políticas efectivamente realizadas por los gobiernos.

No obstante, a pesar de esto, dichos cambios no han traído consigo, en todos los casos, mejores resultados. Muy por el contrario, las vueltas a las políticas estatistas rara vez trajeron consigo algún resultado beneficioso, hablando, por supuesto, más allá de la inicial sensación de bonanza económica, seguida por la inflación y, posteriormente, por el estancamiento.

Ejemplo de esto que estoy planteando son Venezuela, donde el sistema funcionó mientras los precios del petróleo se mantuvieron en niveles elevados que financiaron al gobierno, hasta que estos mismos niveles descendieron, provocando un déficit fiscal sumamente elevado que condujo a una hiperinflación en una economía que se ha vuelto completamente desagradable para el sector privado, dadas cuestiones tales como los constantes agravios a las empresas o las expropiaciones perpetradas por Hugo Chávez.

También podemos mencionar la economía peronista, siendo que esta misma, a inicios ya de los años 50, se había empezado a tambalear de tal forma que el propio Perón tuvo que llevar a cabo medidas que hoy denominamos como ajuste y pedirle un préstamo a los Estados Unidos, cosa que había dicho que preferiría cortarse un brazo antes.

También tenemos otros ejemplos, como la hiperinflación de Argentina en 1989, la estanflación sufrida por gran parte de Occidente durante los años 70, dadas las políticas keynesianas, entre otros tantos ejemplos.

Es por esto que deberíamos preguntarnos qué es lo que hace que sistemáticamente volvamos a caer siempre en los mismos errores económicos por parte de académicos y políticos. Para eso quisiera desarrollar la idea central de la primera parte de mi libro Estado y Mercado, para que el lector pueda ver mi visión y ver qué tan de acuerdo está con la misma.

Lo primero que se debe tener en claro es que las discusiones académicas poco influyen, en términos reales, en la vida de los ciudadanos de a pie. Pues la realidad es que estos, en la mayoría de los casos, no se enteran de las mismas o de sus resoluciones, y la gran mayoría suele hacer apreciaciones comentando que la teoría es una cosa muy distinta de la práctica y que, por ende, la discusión teórica poco caso tiene.

Con esto en mente, el auténtico problema no es la discusión académica, sino los efectos que esta genera en el pensamiento político. Pues este es aquel que efectivamente termina condicionando la vida de la ciudadanía.

Aquí veremos algo central, y es que el Estado es capaz de realizar política económica a voluntad, sin ningún limitante más allá de sus propios mecanismos regulatorios, que en la mayoría de los casos resultan endebles y fácilmente esquivables. Ya con esto nos daremos cuenta de que hablamos de una potestad económica por parte de los gobiernos. Cabe recalcar que pueden existir gobiernos sin potestad económica, pero para ello necesitaríamos un gobierno sin Estado, el cual en la actualidad no existe o, por lo menos, no en una magnitud significativa.

Con esto ya sabido, es necesario preguntarnos por qué un gobierno buscaría implementar políticas que está comprobado son disfuncionales. ¿No sería acaso mejor mantener políticas de largo plazo que garantizaran el bienestar económico para el común de la sociedad y así mantener una imagen positiva mayor? Además, al implementarlas de forma duradera, estaríamos hablando de que ni siquiera se enfrentarían a la oposición al cambio, pues mantendrían una estabilidad de escasos cambios en el aspecto económico que mejoraría la estabilidad del país.

Sin embargo, muy a mi pesar, no vivimos en tal realidad, que hoy parece utópica. El motivo central por el cual se aplican políticas estatistas recae en que estas poseen un efecto en el corto plazo que genera una idea de bonanza económica, dado el incremento del consumo, el empleo y, en general, el nivel de vida que perciben los individuos. Ejemplos de estas medidas son el incremento del gasto público, la emisión de moneda por encima de la demanda existente de la misma o la incursión en déficits fiscales de forma deliberada.

Es aquí donde surge, además, la discusión entre aquellos que defienden las políticas duraderas y quienes, por otro lado, para defender sus intereses buscan plantarse con sus ideas estatistas. Es aquí donde la discusión académica empieza a tener un valor argumentativo, mas no uno que influya directamente en las políticas económicas del país.

Ahora, sabiendo esto y conociendo también que los intereses políticos, por sí mismos, en muchos partidos buscan aplicar este tipo de medidas degenerativas, ¿qué alternativas quedan para limitarlo sin eliminar el Estado? La realidad es una: únicamente estaremos seguros de que no habrá intervención económica cuando se elimine el Estado. No obstante, creo que hay una alternativa en el corto plazo que podría llegar a garantizar una estabilidad más duradera en el tiempo, comparada con la que tenemos hoy, en lo que se alcanza a eliminar por completo el Estado.

Aquel sistema que se basa en los mismos principios que se aplicaron para finalizar con las monarquías absolutas. Me estoy refiriendo al uso de la Constitución y las leyes como medio para limitar el poder del Estado. Debemos crear un sistema legal fuerte y dirigido especialmente a evitar la intromisión del Estado en la economía. Estamos hablando de cuestiones tales como limitar el nivel de impuestos, prohibir el déficit fiscal, prohibir el endeudamiento, prohibir la emisión excesiva de moneda, entre otras tantas cuestiones adicionales.

Evidentemente, no es un sistema perfecto, mucho menos uno que nos vaya a garantizar que jamás volverá a haber una política económica degenerativa. Pues, al estar hablando de leyes, estas siempre podrán ser modificadas por el mismo Estado. Sin embargo, las mismas actuarán como cadenas que deberán ser rotas antes de volver a los males de la economía estatista, por lo cual, a pesar de no ser perfectas, son mejores de lo que tenemos hoy.

Antes de finalizar, quisiera agradecer al lector por su atención. Le dejo también el link de compra a Estado y Mercado en la sección de comentarios donde de adquirir finalmente el libro podrán contar con la explicación completa de la primera parte, más las dos siguientes donde se desarrolla la propuesta completa. Espero también sus opiniones del artículo y de lo planteado. Sin más que agregar, nuevamente, muchas gracias.





Comentarios

  1. Link para comprar Estado y Mercado: https://www.mercadolibre.com.ar/up/MLAU3289006289?matt_tool=89488245&pdp_filters=item_id:MLA2174459018&ua=KNEY7RCkTjsJg1W0Ixh5yt74NiQ36zOUt6LMffSdrWeqII0v#origin=share&sid=share&wid=MLA2174459018&action=copy

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  2. Excelente comentario, muy recomendable

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