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La Rioja y el regreso de los Chachos
Ricardo Quintela volvió a anunciar la emisión de los "Chachos", la cuasimoneda provincial que será utilizada para reforzar los ingresos de miles de empleados públicos. El argumento oficial es que se trata de una herramienta para sostener el consumo y enfrentar las dificultades financieras de la provincia.
Pero la pregunta es inevitable:
¿Cómo puede considerarse un éxito de gestión que una provincia tenga que volver a pagar con bonos en lugar de hacerlo íntegramente con pesos?
Las cuasimonedas fueron una imagen característica de la crisis de principios de los años 2000. Patacones, Lecop, Federales, Cecacor y tantos otros surgieron cuando los gobiernos no tenían recursos suficientes para afrontar sus obligaciones. Dos décadas después, ver nuevamente ese mecanismo refleja que los problemas estructurales siguen sin resolverse.
Quintela sostiene que la falta de recursos nacionales obliga a tomar estas decisiones. Es cierto que el conflicto por los fondos con el Gobierno nacional existe y que la provincia denuncia restricciones financieras. Sin embargo, también es cierto que un gobernador lleva años administrando la provincia y su responsabilidad no puede reducirse únicamente a señalar a la Casa Rosada.
Cuando un gobierno necesita emitir una cuasimoneda para complementar salarios, el debate no debería centrarse solamente en quién envió o dejó de enviar fondos. También corresponde preguntarse:
- ¿Qué pasó con la administración provincial?
- ¿Qué políticas se implementaron para generar inversión privada?
- ¿Por qué el empleo estatal continúa siendo uno de los principales motores económicos?
- ¿Qué resultados dejaron tantos años de gestión?
El problema de fondo es que una economía sana no depende de bonos especiales para mover el consumo. Depende de empresas que invierten, comercios que crecen, empleo privado que se expande y un Estado capaz de pagar sus obligaciones con moneda de curso legal.
Los "Chachos" podrán tener aceptación en comercios adheridos, mantener una paridad de uno a uno con el peso y servir para impuestos provinciales, pero eso no cambia el hecho de que existen porque la provincia enfrenta restricciones financieras.
Después de años de gobierno, el mayor logro económico no debería ser perfeccionar una cuasimoneda.
Debería ser que ya no hiciera falta.
Porque cuando una provincia vuelve a imprimir bonos para pagar salarios, más allá de las explicaciones políticas, la pregunta sigue siendo la misma:
¿Es este el modelo de desarrollo que prometieron o simplemente una forma de administrar una crisis que nunca termina?
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