Tapia, salvame que se me viene la noche
MALASPINA, ANTES DE HABLAR DE RIVER, HABLEMOS DE GESTIÓN
Cristian Malaspina salió a cuestionar a River por las críticas al arbitraje y sostuvo que las declaraciones de dirigentes millonarios pueden condicionar a los árbitros.
Perfecto. Pero antes de hablar de River, estaría bueno hablar de gestión.
Porque aparece una pregunta bastante sencilla:
¿Qué hizo usted por Argentinos Juniors para que el club no dependa de un campeonato de 30 equipos para sobrevivir?
El propio Malaspina reconoció que cuando asumió Argentinos Juniors el club tenía una deuda cercana a los US$20 millones y atravesaba una situación económica muy complicada.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Acaso los dirigentes no están capacitados para administrar sus propios clubes?
¿O necesitamos mantener eternamente una Primera División sobredimensionada porque, si reducimos la cantidad de equipos, algunos clubes quedarían económicamente expuestos?
Si un club necesita que haya 30 equipos en Primera para garantizar su supervivencia, quizás el problema no sea el descenso.
Quizás el problema sea la gestión.
Porque los clubes tienen que aprender a generar recursos, profesionalizar sus estructuras, desarrollar sus inferiores, invertir en infraestructura y construir modelos económicos sostenibles.
Y Argentinos Juniors justamente tiene un ejemplo de eso: su principal patrimonio histórico es su semillero.
Entonces, ¿por qué defender un sistema que cada vez nivela más para abajo?
Mientras tanto, también sería interesante preguntarse qué pasa con el dinero que genera el fútbol argentino.
Porque mientras a los clubes se les pide paciencia y se justifica prácticamente cualquier formato en nombre de “salvar instituciones”, la conducción de la AFA encabezada por Claudio Tapia y Pablo Toviggino enfrenta serios cuestionamientos judiciales.
En junio de 2026, la Justicia confirmó el procesamiento de ambos en una causa vinculada a una presunta retención indebida de aportes, por una cifra investigada cercana a $19.000 millones.
Eso no significa que podamos afirmar que ese dinero terminó en sus bolsillos. Eso deberá determinarlo la Justicia.
Pero sí significa que existen motivos suficientes para exigir transparencia, explicaciones y rendición de cuentas.
Y acá aparece otra contradicción.
Malaspina dice que River no debería cuestionar al sistema.
Bueno.
¿Por qué no mirar entonces cómo se administra River?
River tiene uno de los estadios más grandes de Sudamérica, una infraestructura gigantesca, un predio de entrenamiento, un instituto educativo, un museo, múltiples fuentes de ingresos y una estructura comercial que busca convertir al estadio y a la institución en herramientas para generar recursos.
River no construyó todo eso porque hubiera 30 equipos.
Lo construyó porque entendió que un club necesita patrimonio e ingresos propios.
Y justamente por eso, antes de cuestionar a River, quizás habría que aprender algunas cosas de River.
Porque si River puede desarrollar infraestructura, generar recursos, explotar comercialmente su estadio y construir patrimonio, ¿por qué el resto de los clubes no debería aspirar a lo mismo?
La solución no puede ser eternamente:
- “Tenemos que ser 30 porque si no algunos clubes se funden”.
- ¿Hasta cuándo?
- ¿30 equipos?
- ¿32?
- ¿36?
- ¿40?
¿En qué momento vamos a entender que un campeonato profesional también necesita competitividad?
Porque mantener permanentemente una Primera División gigantesca tiene una consecuencia evidente: cada vez se nivela más para abajo.
Se incorporan más clubes, se reducen las consecuencias deportivas del descenso y se termina generando un sistema donde permanecer en Primera se vuelve más importante que construir una institución realmente competitiva.
Y acá hay una contradicción que Malaspina debería explicar.
Si Argentinos Juniors pudo atravesar una situación económica gravísima, sanear sus cuentas, potenciar sus inferiores y utilizar la formación y venta de jugadores como una fuente fundamental de ingresos...
¿Por qué el resto de los clubes no debería hacer lo mismo?
No hace falta defender a River para cuestionar el modelo de la AFA.
No hace falta defender a River para pedir transparencia.
No hace falta defender a River para cuestionar los arbitrajes.
Y tampoco hace falta atacar a Argentinos Juniors para discutir a Malaspina.
La discusión es mucho más grande.
¿Queremos un fútbol argentino competitivo o queremos un fútbol argentino donde cada vez haya más equipos para que cada vez menos tengan que hacerse cargo de sus malas decisiones?
Porque una cosa es defender a los clubes.
Y otra muy distinta es defender un sistema que hace cada vez menos competitiva la Primera División.
Así que, Malaspina, antes de decirle a River cómo tiene que manejarse, estaría bueno responder algo:
¿Qué modelo de gestión propone usted para que Argentinos Juniors pueda crecer sin necesitar eternamente un campeonato de 30 equipos?
Porque al final del día, un club grande no se demuestra solamente hablando.
Se demuestra administrando, invirtiendo, generando patrimonio y construyendo una institución capaz de sostenerse por sí misma.
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